miércoles 27 de mayo de 2009

Doble crítica de disco: Revolution Renaissance - Age of Aquarius vs Stratovarius - Polaris

En un intento de revitalizar un poco este cada vez más abandonado (y hundido en mierda) blog, he aquí una nueva crítica musical, en este caso de dos discos que tienen un origen común. Por una parte, tenemos a Timo Tolkki, con la segunda entrega de su proyecto Revolution Renaissance, tras abandonar Stratovarius después de años de desavenencias, delirios mentales, fichajes de cantantes y otras experiencias surrealistas. Y por otra parte, tenemos a los restantes miembros de la banda original, que continúan bajo el nombre de Stratovarius (que también ha tenido miga el asunto) y nos ofrecen la primera entrega del grupo sin el toque del señor Tolkki.


Vamos a empezar por Revolution Renaissance. Para ponernos en situación, comentemos los antecedentes: tras años de rifirrafes y de debacle compositiva, Timo Tolkki anuncia que deja Stratovarius (o más bien, que el grupo desaparece) y que utilizará las ideas que tenía preparadas para su banda original, pero en una nueva formación llamada Revolution Renaissance. En este primer disco "New Era" destacaba la presencia de grandes vocalistas (entre ellos, cómo no, Michael "yoreniegodelmetal" Kiske). A mí personalmente, no me dejó mal sabor de boca. El sonido era muy Stratovarius, con canciones rápidas que, pese a dar cierta sensación de dèjá-vu, eran agradables de escuchar, algún medio tiempo, y canciones lentas y pesadas, un tanto cansinas en algunos momentos, pero por lo menos alejadas del doble bombo estándar powermetalero, que a estas alturas satura un poco. Vamos, que no reinventaba la rueda, pero le daba unos "arreglos" interesantes, por decirlo de alguna forma.

Pues bien, este "Age of Aquarius" (es inevitable pensar en Raphael al escuchar este título, no?) me ha hecho cambiar de perspectiva; la verdad es que, si bien tampoco esperaba que fuera el disco del año, me he llevado cierta decepción. Es de agradecer que Tolkki pretenda innovar, dejando a un lado las canciones a mil por hora clonadas unas de otras, pero a cambio nos deja un disco con un 90% de medios tiempos, temas similares entre sí y una sensación de falta de fuerza en prácticamente la totalidad de las canciones, como si se estuvieran conteniendo. Es uno de esos discos agradables de escuchar, pero que te dejan un poco indiferentes.

El disco abre con la canción que da título al disco, "Age of Aquarius", un tema interesante, medio tiempo, pegadizo y algo distinto a lo habitual (eso siempre que se analice aislado del resto del disco, pero bueno, ya lo iremos viendo). A destacar el solo, bastante interesante e innovador; es una de las cosas que más me ha gustado en este disco, los solos de Timo Tolkki, que sigue teniendo buenas y nuevas ideas para algunas cosas. Las voces, esta vez, corren a cargo de Gus Monsanto, que ya participó en la gira del primer disco; cumple con corrección (recuerda ligeramente a Kotipelto en algunos momentos), pero tampoco hay muchos alardes a lo largo del disco. "Sins of my Beloved" comienza con un riff agresivo que parece prometer bastante (un poco en la onda de "The Pharaoh" de Edguy y similares), pero en seguida se frena un poco con el comienzo de la estrofa, y el estribillo tampoco aporta mucha fuerza. El solo vuelve a sobresalir una vez más sobre el resto; la verdad, con algunas partes de esta canción se podría haber hecho algo mucho más cañero, pero se queda un poco a medias. Tristemente, es un poco la tónica general del disco.

"Ixion's Wheel" comienza con unos épicos arreglos orquestales, y deriva en un medio tiempo bastante estándar pero correcto. En el estribillo vuelven a aparecer los arreglos, que inevitablemente recuerdan a Stratovarius (véase "Infinity"). Probablemente es una de las mejores canciones del disco. Otro tema destacable es "Behind the Mask", con riffs y voces más pesadas y agresivas de lo habitual, aunque también hay voces melódicas que descolocan un poco. Eso sí, no dura ni 3 minutos, pero bueno, se agradece mucho el cambio de registro. Quizá un cantante con algo más de garra le habría sacado más partido. Con "Ghost of Fallen Grace" vuelve de nuevo la tónica general; es un tema lento, con mucha orquesta (eso sí, muy bien puesta) y unos ritmos un tanto cansinos. Las melodías de voz permiten lucirse un poco al señor Monsanto.

Y a partir de aquí llega la parte más densa del disco; la lentitud y la monotonía empiezan a hacerse notar de forma alarmante. "The Heart of All" comienza con casi 2 minutos de música de fondo, y todavía tiene algún parón más a lo largo de la canción. Recuerda mucho a los medios tiempos de Machine Men, sobre todo por las melodías de voz, aunque con un cantante a un nivel algo inferior. Con más de 6 minutos de duración y un ritmo tan uniforme, no es de extrañar que se haga larga. Las esperanzas de algo más animado se desvanecen con "So She Wears Black", que sigue la tónica de los dos temas anteriores. Otros 7 minutos de ritmos lentos y pesados y arreglos rimbombantes (excelentes, eso sí hay que reconocerlo). Las melodías de voz empiezan a volverse un tanto cansinas. Y por si fuera poco, "Kyrie Eleison" aporta casi otros 7 minutos de los mismo, pero aún más lento y con casi 3 minutos de "sonido de fondo" al inicio. Afortunadamente, hay un grandísimo (y largo) solo hacia la mitad.

Y para cerrar, un toque de ánimo, que promete más de lo que realmente es, pero que deja un relativo buen sabor de boca tras una serie de temas que casi hacen desear que se acabe el disco. El inicio de "Into the Future" es una especie de "Victoria's Secret" de Sonata Arctica, a un ritmo más comedido, con un sonido medio-celta. Todo muy melódico, con un estribillo muy coreable y alegre, aunque con unas voces un tanto "encajonadas" y predecibles. De todas formas, no es un mal cierre.

Visto lo visto, queda claro que Tolkki tiene intención de romper un poco con el pasado y buscar un nuevo sonido, lo cual es positivo, pero veo que a estas nuevas canciones les falta mucha fuerza, y más variación; no hablo de un estilo progresivo, sino de huir de ritmos tan "a piñón fijo", y no sé, quizá no estaría de más un poco más de velocidad en algunos temas. Respecto a las melodías de voz, probablemente se les podría sacar más partido; aunque su cantante no sea un fuera de serie, seguro que puede enriquecer mucho más esas líneas vocales. En fin, esperemos que puedan recuperar algo de inspiración.

Puntuación: 6,5/10



Y ahora vamos con los "supervivientes" de Stratovarius, que acaban de editar la continuación de aquel disco de "reunión" (después de todos los amagos de ruptura del grupo). Este disco ("Stratovarius") nos dejó a muchos con un sabor agridulce: por una parte, un sonido novedoso, rompiendo con los sonidos clónicos de los "Elements"; y por otra, una sensación de que no estaban dando todo lo que podían, como si estuvieran evitando meter un doble bombo o un cambio de ritmo (en cierto modo, parecido a lo ocurrido con el "New Era" de Revolution Renaissance). Finalmente, resultó ser una decepción para la propia banda, que desembocó en el abandono de Timo Tolkki. Y como era de esperar, no faltó el espectáculo: deudas pendientes, mentiras, amenazas, etc. Finalmente, Kotipelto, Johansson y compañía han podido mantener el nombre original del grupo y han reclutado a Matias Kupiainen, un joven guitarrista con muchísimo talento.

Y así a lo tonto, se han sacado un disco, con composiciones del 80% de los miembros (Jörg Michael se limita a tocar), que mantiene el espíritu de la banda, pero que por primera vez en unos cuantos años no resulta repetitivo (véase "Elements") ni soso o apagado ("Stratovarius"). A mí personalmente me ha devuelto la esperanza en un grupo al que casi daba por muerto, al menos en cuanto a nuevas composiciones. Pero vamos a verlo con detalle.

El disco comienza de una forma increíble con el single "Deep Unknown", muy melódico pero con partes pesadas, cambios y toques progresivos muy interesantes (en contraste con el clásico "piñón fijo" del power de finales de los 90) y sobre todo una sensación de frescura, de una nueva oleada de creatividad. Los teclados vuelven a cobrar mucha presencia, tras ese extraño paréntesis que fue el último disco, "Stratovarius". Timo Kotipelto canta en tonos menos "estridentes", como ya había anunciado, y sobre el nuevo guitarrista, nada malo se puede decir sobre su talento, tanto interpretativo como compositivo. El siguiente tema "Falling Star" es un medio tiempo, muy pegadizo, que sí recuerda a tiempos pasados de la banda, pero con cierto toque novedoso. Kotipelto se luce con los agudos en los estribillos, demostrando que todavía le queda cuerda, aunque sin llegar a niveles tan gratuitos como "Father Time", por ejemplo.

"King of Nothing" es uno de los temas largos del disco. Empieza con algo más de un minuto exclusivamente instrumental bastante reseñable, y continúa con riffs pesados y unas baterías alejadas de los ritmos habituales de la banda. La inconfundible voz de Kotipelto lleva las riendas del tema, con unas interesantes melodías de voz. También tenemos uno de esos increíbles solos de teclado marca de la casa (curiosamente, no hay solo de guitarra). Pese a hacerse un poco largo, correcta canción. La velocidad y las melodías alegres vuelven con "Blind", que podría haber estado incluída en alguno de esos discos históricos como "Visions" o "Infinite". Lo único que se le podría achacar es precisamente eso, que se parece demasiado a temas ya hechos; pese a todo, es una de esas canciones que inevitablemente te deja una sonrisa en la cara. "Winter Skies" es lenta y con mucha carga instrumental, sobre todo de piano (grandísimo trabajo del señor Johansson), con muchos rasgos marca de la casa. Probablemente sea de las canciones que menos destacan del disco, pero no desentona para nada.

"Forever is Today" comienza con un increíble riff de Matias Kupiainen, y recupera la velocidad tradicional de la banda. Las guitarras llevan, esta vez sí, un gran peso a lo largo del tema. El estribillo es "de otra época", muy al estilo de "Eagle Fly Free" (al igual que la segunda parte del solo, rozando el plagio) con Kotipelto llegando muy arriba (veremos si en directo está a la altura de esas exigencias). Más melodía con "Higher We Go", un tema con partes lentas y rápidas combinadas, evitando caer en la monotonía. El estribillo, una vez más, desborda optimismo. "Somehow Precious" sería algo así como la balada del disco, pero tampoco es un tema lento al uso. Comienza despacio, con unas guitarras muy elegantes, para más tarde dar entrada a las voces (gran trabajo de Kotipelto, por cierto). Una vez llegado el solo (pedazo fichaje el nuevo guitarrista), el ritmo se acelera ligeramente, para desembocar en el final de la canción.

Y para rematar el disco, un tema de título muy prometedor dividido en dos partes, "Emancipation Suite". La primera parte, "Dusk", recuerda a temas épicos como "Infinity", con esos ritmos con toques "arabescos" (por llamarlo de alguna forma) y muchos arreglos. La segunda parte, "Dawn", sigue en la línea de la anterior (podrían haber hecho una sola canción de 10 minutos, pero bueno, qué más dará). Es bastante menos rimbombante, y básicamente sirve para cerrar el doble tema. Y como remate final, una canción únicamente con voz, orquesta y guitarras acústicas, "When Mountains Fall", que nos trae a la cabeza el clásico "Forever". Y la verdad es que está a la altura de aquel temazo. Una última pincelada de calidad para acabar.

Comparando los caminos que han seguido los 5 ex-componentes de la antigua formación de Stratovarius, tengo la impresión de que Tolkki se estaba convirtiendo en una especie de lastre para el grupo, no sé si por su forma de componer o por sus desvaríos y desavenencias con el resto (sin devaluar los grandes discos que compuso hasta la época en la que empezó a perder el norte). Pero viendo los resultados, me alegro de que cada uno haya seguido su camino, sobre todo por este gran "Polaris", que a más de uno le habrá devuelto el optimismo. En cuanto a Revolution Renaissance, espero que enderecen un poco su trayectoria y puedan orientar sus ideas hacia algo con más chispa, y que llegue más al público. De momento, mi voto va para los nuevos Stratovarius.

Puntuación: 7,75/10

1 comentarios:

Anónimo dijo...

hola soy fan de de strato desde el 2000 y conosco bien lo viejo de la banda y lo nuevo la verdad ami me gusto mas Age of Aquarius que polaris pero ps esa es mi opinion ya q si el señor tolkki siguiera con ese toke q caracterisava a strato seria recaer en lo mismo ami me gusto el giro q dio tolkki con revolution renaissance