Otro año más hemos podido disfrutar de un festival que ha congregado a algunos de los más grandes del metal: algunos habituales, otros que hacía tiempo que no venían por aquí, e incluso unas cuantas reuniones inéditas (hasta la fecha). Este año nos ha tocado movernos hasta Zaragoza, lo cual ha tenido múltiples consecuencias (muchas de ellas negativas). Vamos a ello.
Todo comenzó el sábado 20 de junio; bueno, no del todo, algunos se adelantaron el día 19 para ir preparando la zona de acampada. La cosa es que los restantes llegamos el 20 a eso de la 1 del mediodía, y nos encontramos con la primera sorpresa: un viento acojonante, de 100 km/h en algunos momentos, que no pararía durante todo el fin de semana. Hubo problemas severos con las tiendas de campaña, y comprobamos, como nos temíamos, que la zona de "acampada" era un pedregal (tardar 15 minutos para clavar una piqueta en el suelo con un martillo severo va más allá del surrealismo). Una nueva sinvergonzada de la organización. Vale, el recinto de conciertos estaba bastante bien, muy cerca del "camping", pero si la zona que supuestamente está habilitada para acampar no cumple con su cometido, no se puede hablar de un recinto adecuado para un festival. Esperemos que por una vez reflexionen sobre el tema, que bastantes palos nos hemos llevado ya.
Por otra parte, el tema del viento: evidentemente hubo muy mala suerte, no es normal que haya semejante vendaval y que dure todo el fin de semana. Pero siendo una zona completamente descubierta, deberían tener en cuenta que podía suceder algo parecido y al menos, orientar el escenario correctamente. Ninguno de los grupos pudo llevar montaje, ni siquiera telón, y el sonido de los conciertos se vio bastante afectado por el jodido viento (el único problema que hubo, la verdad).
En fin, dicho esto, será mejor centrarse en los conciertos. Las fotos, como siempre, las hemos tomado prestadas de otras páginas web, que se dedican a esto profesionalmente y lo hacen bastante mejor que nosotros.

El primer concierto que pudimos ver fue el de
Sodom, ya que no llegamos a tiempo para ver a los siempre entretenidos Axxis. Los thrashers alemanes demostraron que siguen en forma (por cierto, ¿cuántos años tiene el guitarrista?), y que en lo suyo son unos maestros. El sonido, desde lejos, deficiente, pero qué se le iba a hacer.

Descansamos un ratillo mientras escuchábamos a Duff McKagan y los suyos; hard rock con toques punk, no estaba mal, pero bastante sosillo (si no fuera por el pasado de su líder, seguramente no estarían allí). Y llegó la hora de una de las sorpresas del festival: los reunidos
Riot. No conocíamos casi nada del grupo (alguna canción suelta y la presencia del dios de la batería Bobby Jarzombek), pero salimos tremendamente satisfechos. Metal clásico con muchísima velocidad, un cantante tremendamente gratuito que todavía está muy en forma, muchísimo talento a las guitarras y una auténtica máquina a la batería, que ni siquiera se inmutaba mientras tocaba a mil por hora y sujetaba un plato que se le volcaba por el viento.

En cuanto al setlist, canciones míticas de la banda como "Fight or Fall", "Flight of the Warrior" o la impresionante "Thundersteel". En definitiva, conciertazo y un gran descubrimiento para algunos de nosotros.

Para que no decayera, otro de los grandes momentos del fin de semana con los clásicos
Europe. Qué gran error cometí pensando que eran un grupo limitado a canciones simples y pegadizas, con un par de canciones populares y poco más. Ya comprobé el año pasado en el Kobetasonik que estaba profundamente equivocado, y este año lo han vuelto a demostrar, con una actuación desbordante de buen gusto, con un enorme Joey Tempest por el que no pasan los años (y un grandísimo frontman), unas perfectas guitarras de John Norum y la tremenda pegada de su batería (hace 20 años no sonaban así esas canciones!!).

Hubo tiempo para clásicos, pero la banda no pretende vivir de las rentas, ya que interpretaron muchos temas de sus dos últimos discos, que derivan hacia un estilo más moderno (puede que algunos sigan aferrados a su época ochentera, pero las nuevas canciones son innegablemente buenas). Eso sí, el final fue apto para nostálgicos, con "Rock the Night", "Cherokee", y el clásico entre los clásicos, "The Final Countdown", que nos hizo disfrutar a todos. Otro grupo veterano que no defrauda y al que le queda muchísimo por decir.

A
Wasp sólo pude verles a medias y desde lejos. Es un grupo al que no había visto todavía, con un estilo que sin llegar a apasionarme, no puedo decir que me disguste. Además, el bueno de Blackie y su banda saben cómo dar espectáculo, entre sus pintas, guitarras con sierras y los movimientos de su líder. Cayeron bastantes clásicos: "I Wanna Be Somebody", "Blind in Texas", aunque la que más me impresionó fue "The Idol", con Blackie cantando mucho más melódico de lo habitual, y mucho mejor que cuando fuerza la voz.

Y llegaba la hora de uno de mis grupos favoritos:
Blind Guardian. Después de haberles visto 4 veces y prácticamente con el mismo setlist, me quedaba la duda de si variarían de una vez o seguiría siendo más de lo mismo. Y esas dudas se disiparon desde el primer momento, ya que comenzaron con "This Will Never End", sin la tradicional intro de "Nightfall" y con un cambio de imagen de Hansi, con el pelo corto y unos cuantos kilos menos. Probablemente no sea la canción más apropiada para abrir una actuación, y es cierto que, con voces tan distintas, en directo desconcierta un poco, pero a mí ya me supuso una alegría.

Dentro del comportamiento habitual del grupo (ya sabemos que no van a ponerse a correr por el escenario), Hansi estuvo algo más activo de lo habitual, y también André Olbrich, que aprovechó para añadir algunas "cosillas" con su increíble ESP roja. Y hablando de "cosillas", cuesta creer que alguien sea capaz de meter morcillas de batería en una canción de este grupo, pero Fred Ehmke lo ha conseguido. Quizá no tiene esos "redobles asesinos" de Thomen, pero en cuanto a técnica es un fuera de serie. Y por completar, muy buenas voces de Hansi, aunque a veces se excede un poco con algunos gritos.

En el setlist, aparte de las tradicionales "Nightfall", "Valhalla" o "The Script for my Requiem", hubo sitio para "Fly", la nueva "Sacred" (un tanto extraña, pero con unas increíbles melodías de voz), algunas no muy habituales como "Another Holy War" o "Punishment Divine", y una muy grata sorpresa, "The Quest for Tanelorn", que nunca había escuchado en directo y que sonó de maravilla. No hubo tiempo para "The Bard's Song" ni ninguna otra acústica, así que el final llego directamente con "Mirror Mirror". Para algunos, sería un concierto extraño, pero a mí me alegró ver por fin un setlist renovado, y bastante bien elegido, a pesar de la falta de algunos clásicos (en una hora, no hay tiempo para todo). A ver si siguen por esa línea.
Y para terminar, el último concierto de esa noche, ya que no nos quedamos a ver a los reunidos Barón Rojo. Los fineses
Children of Bodom volvían tres años después (exceptuando la visita al Monsters of Rock de hace un par de años), y dieron un auténtico conciertazo, con Alexi Laiho y Janne Warman a la cabeza, ambos inconmensurables, y unos ritmos de baterías criminales, aún más rápidos que en estudio. El setlist fue excelente, y hubo alguna sorpresilla.

Abrieron con una de sus curiosas intros ("fuck fuck fuck motherfucker,..." qué sentido del humor tan peculiar tienen estos señores), y le siguió el trallazo "Needled 24/7", dejando claro desde el principio que no iban a dar ni un segundo de tregua. Laiho no paró en todo el concierto, con su cada vez mejor voz y tocando todo, con una pasmosa facilidad. Lo que debería hacer, aparte de dejar de romperse el brazo, es consultar qué le pasa en la garganta, porque no es normal que escupa de esa forma tan a menudo. En fin, fueron cayendo temas habituales como "Bodom Beach Terror", "Hate Me", "Living Dead Beat", "in Your Face" o la increíble "Angels Don't Kill". Hubo tiempo para dos temas del último y ya algo lejando disco: "Blooddrunk" y "Hellhounds on my Trail". Y cierta sorpresa con "Children of Decadence", enlazada con la antigua y poco habitual "Bed of Razors". Para rematar, "Downfall", una breve interpretación de "The Final Countdown" por parte de Warman (seguida de una conversación ininteligible entre los dos líderes del grupo) y el finalazo con el himno "Hate Crew Deathroll". Buena forma de cerrar la noche; acabamos reventados.
Después de unas pocas pero satisfactorias horas de sueño, durante las cuales el viento no dio ni un segundo de tregua, llegó la mañana del domingo, en la que nos dedicamos básicamente a descansar, ante lo que se preveía como una jornada intensa, que tuvo sus sorpresas una vez llegada la noche. Pues eso, que así tontamente se pasó el día hasta las 6 de la tarde aproximadamente, cuando nos acercamos al recinto de conciertos para ver la actuación del orondo
Jon Oliva.

Pese a no conocer sus canciones, pudimos disfrutar de una gran actuación de la banda, con un estilo tremendamente elegante, muy marcado por el piano y la excelente voz del señor Oliva, manteniendo el estilo de los míticos Savatage. Uno de esos conciertos que deja un excelente sabor de boca, aunque lo veas de lejos y sin estar muy metido en el ambiente.

Otro breve descanso durante Opeth, a los que escuchamos levemente. Evidentemente, son grandísimos músicos, pero su estilo a veces brutal, a veces muy parado, con cambios tan bruscos, canciones largas y tan enrevesadas, no nos acaba de enganchar a algunos. Los que sí enganchan son los que actuaron a continuación, los asturianos
Warcry, que pese a haberles visto una infinidad de veces (6 en otros tantos años, si no recuerdo mal), nunca cansan. Esta vez venían con un sólo guitarrista, tras la marcha de José Rubio, y con tiempo para una hora de actuación. Decir que cumplieron es quedarse corto.

El grupo nos dejó un setlist bastante variado, con temas de su último disco como "La Última Esperanza" o "Devorando el Corazón", temas recientes, "Contra el Viento", "La Vieja Guardia", y un "popurrí" en el que recuperaron temas como "Capitán Lawrence", "Luz del Norte" o la casi olvidada "Señor". En cuanto a interpretación, sublime actuación de los 5 músicos, con Víctor a la altura de lo que nos tiene acostumbrados y un Pablo García cada día más infame. El nuevo teclista, Santi Novoa, tuvo su momento para lucirse con un breve solo. El final, por todo lo alto con "Hoy Gano Yo"; una actuación que se nos hizo muy corta, y que no hizo más que confirmar el gran nivel del grupo.

Y tras este concierto, llegaba la primera noticia "negativa" de la noche: Rafabasa aparecía en escena y anunciaba que
Fear Factory estaban desaparecidos, y que por tanto su actuación se cancelaba, adelantando un par de horas la de Saxon. La verdad es que a muchos no nos importó lo más mínimo, pero a más de uno le harían una gran putada. Se anunció que se devolvería el dinero de la entrada "a los que hubieran ido a ver a Fear Factory". Personalmente, tengo serias dudas de que esto se llevara a cabo. A todo esto, hay dos posibles explicaciones a lo ocurrido: por una parte, problemas legales con miembros de la anterior formación de la banda, y por otra, un extraño comunicado en el que anuncian que postponen la gira para finalizar la grabación de su próximo disco. Muy poca seriedad.
Pero lamentablemente, esta no sería la última sorpresa. Cuando ya estaba finalizado el montaje para
Heaven & Hell, y a la hora fijada para el comienzo de la actuación, todo se vuelve surrealista: los pipas comienzan a recoger todo el montaje, dejando el escenario completamente vacío. Momentos de dudas, increpaciones severas, y sobre todo, la cara de gilipollas que se nos quedó a todos. Una hora después del comienzo del despropósito, y con los asistentes a punto de tomar medidas drásticas, vuelve a aparecer Rafabasa para dar unas breves explicaciones: parece ser que Tony Iommi tiene serios dolores de espalda y no se sabe si va a poder tocar, con lo cual lo único que se puede hacer es esperar.
Tras este anuncio, cundió el pesimismo, como era de esperar, y para más recochineo, tuvimos hora y media más de espera hasta saber algo más, mientras veíamos a los pipas hurgar en el escenario, presintiendo que ya lo estaban preparando para Saxon. La cosa se vio clara en cuanto aparecieron sobre el escenario los
Heaven & Hell con Dio a la cabeza, que nos explicó la situación una vez más, pidiendo disculpas (incluso de rodillas), y asegurándonos que harían todo lo posible para volver a actuar en España. Pese al estropicio y las inevitables dudas sobre la salud de Iommi, es de agradecer que gente con semejante renombre tenga la decencia de salir a dar explicaciones. Aunque Dio se la jugó un poco cuanto cantó la melodía de "Heaven & Hell" con el público; a cualquier otro se lo habrían comido vivo.

Al respecto de todo este tema: a día de hoy, las únicas noticias son unos breves comunicados, tanto de la banda como de la organización, pidiendo disculpas y comentando que están negociando una nueva actuación. Teniendo en cuenta que dos de los grupos más importantes del domingo 21 no actuaron, creo que ya va siendo hora de que ofrezcan una devolución total o parcial de la entrada (sobre todo a los que tenían entrada sólo para ese día), ya que la posibilidad de poder ir gratis al próximo concierto del grupo en, digamos, España, no es más que una hipótesis. Lo más probable es que legalmente no se pueda arañar nada, ya que la organización no tiene culpa (se supone); es más bien un tema de decencia moral, de solidaridad con los afectados, pero me da que eso no va mucho con la política de RockNRock y compañía.
Lo que realmente no tiene nombre es que estuviéramos allí parados durante horas sin recibir información, siendo bastante obvio lo que ocurría. Una cosa es que no sepan exactamente si el grupo va a actuar o no, pero pretender ocultar lo ocurrido y ganar tiempo cuando se ve claramente que están recogiendo el escenario es casi un insulto a nuestra inteligencia. Lo curioso es que el marrón en cuestión se lo comió Rafabasa, un señor que no se gana muchas simpatías, probablemente por su actitud de "hey, hermanos del metal, yo soy como vosotros" etc. etc., pero que no era responsable de dar la cara (al menos eso dice él), y que siempre se mete en berenjenales bastante importantes. ¿Cómo es posible que la organización no tenga algún "portavoz" encargado de estas cosas, sabiendo que en cualquier festival pueden ocurrir incidentes de este tipo? En fin, puestos a quejarnos, podríamos estar horas y horas, y no acabaríamos.
Después de este berenjenal, y tras varias horas esperando de pie, sólo había un grupo capaz de salvar la noche, y allí estaban. Evidentemente, nos referimos a los
Saxon, que desde el minuto 1 nos quitaron el disgusto de encima, con una actuación que llegó a la hora y media (30 minutos más de lo previsto inicialmente), plagada de temazos, viejos y nuevos, que movilizó al 100% de los asistentes, con un Biff Byford cantando mejor que en estudio y recordando que es uno de los mejores frontmans (o frontmen?) a día de hoy, pese a sus casi 60 añazos.

La velada comenzó con la impresionante "Batallions of Steel" de su último disco, para después dar paso a clásicos como "Heavy Metal Thunder", "And the Bands Played On", "20.000 feet", "Motorcycle Man", "Denim & Leather", y un par de novedades como "Demon Sweeney Todd" (con algunos gritos inhumandos del señor Byford), "Valley of the Kings" o "Live to Rock". Como siempre, hubo tiempo para interactuar con el público, con el clásico "grande cojones" y con algún puntazo surrealista ("do you want a circle song, or a square song?"). La respuesta del público fue excelente, como siempre. El remate final llegó con la inesperada "Run Like the Wind" (muy apropiada para la ocasión), "Crusader" y "Princess of the Night" a mil por hora, y prolongada brevemente al final. Sencillamente impresionante, les siguen dando mil vueltas a grupos con muchas más ínfulas que ellos. Qué grandes son.


Tras ellos, en una inteligente maniobra de la organización (ya iba siendo hora), actuaron los
God Forbid, que habían ido a ver a Heaven & Hell y se encontraron con la oportunidad de tocar en el escenario principal. Gran gesto por su parte. De todas formas, nosotros ya habíamos cumplido y dimos por finalizado el primer fin de semana de este festival, con muchos puntos negativos, pero con un balance general muy positivo.